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Frecuencia cardíaca de los perros

La edad determinará la frecuencia cardíaca de los perros. También influyen otros elementos externos como el ejercicio que realice o la temperatura del ambiente. Los cachorros por lo general tienen valores más altos y estos van descendiendo conforme el animal envejece.

De este modo, la frecuencia cardíaca de los perros adultos se establece en valores entre 99 y 100 pulsaciones por minuto. Asciende 110 – 120 en los cachorros y puede disminuir hasta las 70 – 80 en mascotas más ancianas.

El pulso del perro, aunque varíe según el tamaño y la edad, se debería situar siempre entre los 80 y 140 latidos por minuto. Los gatos, sin embargo, tienen frecuencias más altas de entre 140 a 240 pulsaciones por minuto.

Cómo tomar la frecuencia cardíaca de los perros

Desde casa es posible medir la frecuencia cardíaca de los perros sin mucha complicación. Existen dos formas de hacerlo. Una de ellas consiste en poner la palma de tu mano en el lado izquierdo para apreciar los latidos del corazón del animal. Basta con contar y medir, como lo haríamos con nosotros mismos. Otra manera de hacerlo es en la parte interna superior de los muslos, ya que ahí el pulso se nota bastante claro y fuerte. Si vemos que el animal se pone intranquilo o no le gusta que le estemos tocando, sería suficiente con aguantar 15 segundos y después multiplicar por cuatro.

Señales de comportamientos extraños en los latidos del perro

Puede ocurrir que, en ocasiones, apreciemos algo raro en la frecuencia cardíaca de los perros. Si los latidos se sitúan fuera de los rangos considerados normales puede ser que aparezcan una complicación cardíaca en nuestra mascota, momento en el cual deberíamos acudir inmediatamente al veterinario.

El comportamiento del animal nos puede dar pistas de que algo no funciona bien. Por ejemplo, si apreciamos señales de fatiga, cansancio, que nuestra mascota está como aletargada, incluso que no quiere comer o beber o tiene náuseas, podríamos estar ante un problema de la frecuencia del latido del corazón del animal. También puede ocurrir que no puedan realizar el ejercicio que habitualmente hacían con la normalidad requerida para su peso y edad, o en casos graves incluso tras haber hecho un esfuerzo, el perro que tiene alguna patología cardíaca puede llegar a desmayarse. Es importante estar al tanto de todos los síntomas y del comportamiento del animal para comprobar que todo está bien o, en caso de que no sea así, acudir lo antes posible a un especialista para tratar a nuestra mascota.